Santiago, R.D. – El pastor Pablo Ureña, líder comunitario y director del programa Niños por una Esperanza, se encadenó este lunes frente al Instituto Oncológico de Santiago en protesta contra la alegada privatización de los servicios y los recientes despidos que se han registrado en el centro.
Ureña afirmó que el hospital oncológico es un patrimonio del pueblo y que no debe ser convertido en propiedad privada de ningún sector o persona en particular. Señaló que para miles de familias de escasos recursos este centro representa la única alternativa económica para acceder a tratamientos de cáncer y mantener la esperanza de sanación.
El pastor hizo un llamado a las autoridades y a la sociedad civil para defender la permanencia del centro como un servicio público, asegurando que la salud debe ser un derecho garantizado y no un privilegio.


