SANTO DOMINGO.- La Oficina Judicial de Servicios de Atención Permanente de Santo Domingo Este impuso este miércoles, 18 meses de prisión preventiva a los cuatro hombres imputados por la muerte de Zeneida Socorro Castillo, esposa del artista Julián Oro Duro, y por las heridas que este sufrió durante un atraco ocurrido en su residencia.
La medida fue dictada por el juez Leomar Cruz Quezada, quien dispuso que Kevin Dariel Germán Troncoso, Lawrence Mark Liranzo Marcos, alias Chiquito, Phillips Michael Tejeda Vásquez, también identificado como Michael Tejeda, y Juan Carlos Hernández García, cumplan la prisión preventiva en el Centro de Corrección y Rehabilitación Las Parras, mientras el Ministerio Público continúa con las investigaciones del caso.
El caso fue declarado complejo y el abogado de la familia de la occisa, Plutarco Jáquez, solicita que sea ampliada la línea de la investigación para determinar para determinar si hay más personas implicadas.
Gilberto Julián Sarante Perdomo, artísticamente Julián Oro Duro, llegó este miércoles al tribunal acompañado de sus dos hijas y abogados para participar en la audiencia de medida de coerción contra los imputados.
Oro Duro resultó gravemente herido durante el incidente y fue trasladado de urgencia a la Plaza de la Salud, donde recibió atenciones médicas por las lesiones sufridas. Días después fue dado de alta y posteriormente acudió al tribunal para dar seguimiento al proceso judicial contra los implicados.
De acuerdo con la fundamentación fáctica presentada por el Ministerio Público, el hecho ocurrió el 20 de septiembre de 2026, cuando Zeneida Socorro Castillo se encontraba en su residencia de la calle Penetración número 15, en Brisa Oriental VI, junto a su madre, Sara Castillo Martínez, de 97 años.
Según la investigación, alrededor de las 5:47 de la tarde, Kevin Dariel Germán Troncoso y Lawrence Mark Liranzo Marcos, alias Chiquito, llegaron a la vivienda a bordo de una motocicleta CG200, color negro.
Supuestamente Liranzo Marcos aprovechó la relación de confianza que mantenía con Castillo, debido a que anteriormente había realizado trabajos de refrigeración y otras labores para las víctimas, para lograr que la mujer les permitiera entrar a la residencia sin levantar sospechas.
Una vez dentro, los dos hombres habrían simulado una visita normal y conversado con Castillo, quien incluso les ofreció una limonada. Posteriormente, según la imputación, la sujetaron por el cuello, la lanzaron al suelo y la estrangularon, además de ocasionarle dos heridas corto penetrantes, una en el cuello y otra en uno de sus costados.
