El sedentarismo no solo deteriora la salud cardiovascular, sino que también está asociado a un declive en el bienestar emocional y se posiciona como un factor de riesgo para el desarrollo de cáncer.
La vida moderna ha convertido a muchas personas en sedentarias, llegando incluso a pasar largas horas frente a un ordenador, en una oficina o viendo la televisión. Este comportamiento, conocido como sedentarismo, silenciosamente afecta a miles de personas y se asocia a un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2 y una menor esperanza de vida.
Los expertos advierten que el tiempo que pasamos sentados puede afectar a la salud, incluso a quienes hacen ejercicio con regularidad. El fisiólogo clínico Erik Van Iterson señaló que es fundamental mantenerse físicamente activo constantemente y reducir al máximo el tiempo de sedentarismo durante el día.
Algunos expertos consideran sedentaria a la persona que pasa entre cuatro y seis horas al día sentada o acostada, aunque superar las 10 horas diarias aumenta significativamente el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares y otros problemas de salud. Según Van Iterson, esto va más allá del peso corporal o el índice de masa corporal.
Obesidad, depresión y cáncer
Uno de los principales peligros es la obesidad, ya que, al permanecer sentado durante largos periodos, el cuerpo quema menos calorías y utiliza menos energía en los músculos que no están trabajando. Cuando la ingesta de energía supera constantemente el gasto energético generado por la actividad física, aumenta la probabilidad de subir de peso y desarrollar obesidad, además de alterar la regulación hormonal relacionada con el apetito y el metabolismo.
La inactividad también afecta al corazón; estudios demuestran que pasar demasiado tiempo sentado aumenta el riesgo de enfermedades cardíacas e hipertensión. Permanecer inactivo durante largos periodos puede provocar cambios a nivel celular que favorecen la aparición de factores de riesgo cardiovascular, incluso en personas con un peso saludable.
Algunas investigaciones han encontrado una relación entre el sedentarismo, especialmente el uso prolongado de la televisión y los ordenadores, y un mayor riesgo de padecer trastornos depresivos. Los expertos saben que levantarse y moverse puede ayudar a recuperar parte de los beneficios físicos y emocionales que aporta la actividad física.
Además, un estilo de vida sedentario se relaciona con un mayor riesgo de padecer ciertos tipos de cáncer, como el de colon, pulmón y útero o endometrio. Un estudio reciente que siguió a más de 91.000 personas durante más de una década concluyó que permanecer sentado o acostado despierto durante más de 30 minutos seguidos se asocia con un mayor riesgo de morir de cáncer, y este riesgo aumenta a medida que se acumulan largos periodos de inactividad.
Señales de alerta
El sedentarismo puede manifestarse a través de diversas señales que el cuerpo envía cuando necesita más movimiento. Entre los indicios más comunes se encuentran los bajos niveles de energía, ya que la falta de actividad ralentiza el metabolismo y la circulación, provocando fatiga incluso cuando se descansa adecuadamente por la noche.
Otro signo frecuente es el aumento de peso, especialmente alrededor del abdomen, producto de un desequilibrio entre las calorías consumidas y las que se queman al estar mucho tiempo sentado. A esto se suma la debilidad muscular, que se manifiesta con pérdida de masa y función en zonas como la espalda baja, caderas y piernas.
Finalmente, la mala postura y los dolores articulares son consecuencias directas de permanecer encorvado durante largas jornadas. Los hombros redondeados, la tensión en la espalda y el dolor de cuello se vuelven habituales, mientras que las articulaciones pierden lubricación natural, generando rigidez en la zona lumbar, caderas y rodillas.
Cómo proteger su salud
Para contrarrestar estos peligros, los expertos recomiendan levantarse y moverse con frecuencia, sobre todo si su trabajo requiere estar sentado por largos periodos. Van Iterson afirmó que existen muchas oportunidades para incorporar pequeños momentos de actividad física a lo largo del día, como caminar hasta una cafetería cercana, acercarse a la oficina de un compañero en lugar de enviar un correo electrónico, estacionar en la calle o subir las escaleras en lugar de usar el ascensor.
También es recomendable integrar más movimiento en los espacios cotidianos. Caminar o ir en bicicleta siempre que sea posible, recorrer parte del trayecto a pie, hacer una parada antes de llegar al destino o utilizar una oficina de pie durante parte de la jornada laboral son medidas que ayudan a reducir el tiempo que se pasa sentado.
En casa, se recomienda caminar mientras se habla por teléfono, levantarse para hacer las tareas domésticas, escuchar audiolibros mientras se limpia o se trabaja en el jardín, y programar recordatorios para interrumpir largas sesiones frente al televisor. Los expertos coinciden en que reducir el sedentarismo y mantenerse físicamente activo de forma constante es fundamental para proteger la salud y disminuir el riesgo de enfermedades graves.
