Expertos coinciden en que no existe un «número mágico» de horas de sueño por debajo del cual la salud se deteriore. Otros factores, como la calidad del mismo, importan más.
Una reciente publicación del médico de atención primaria estadounidense Ryan McCormick en The New York Times ha desafiado la dominante idea de que debemos dormir «al menos ocho horas» diarias para evitar problemas de salud.
Sin embargo, hay otros factores que importan más que la cantidad de horas de descanso, pues el experto asegura que no existe un «número mágico». Así, remitiéndose a varios estudios, sugiere que la calidad del sueño y la regularidad de la rutina son dos aspectos a los que se debe prestar mayor atención por los beneficios que conllevan.
«El riesgo aumenta tanto con la falta de sueño como con el exceso de sueño», señaló McCormick al recordar que un metaanálisis de estudios publicado en la revista Scientific Reports encontró que los adultos con las tasas de mortalidad más altas eran aquellos que dormían entre nueve y once horas por noche. No obstante, aclaró que «la razón por la que dormir mucho se relaciona con una mayor mortalidad es que, en promedio, las personas enfermas duermen más».
El médico describió la importancia del sueño como un proceso de ‘limpieza cerebral’ de desechos metabólicos potencialmente dañinos a través del sistema glinfático en el cerebro, que se activa mientras una persona duerme.
Además, recuerda que el sueño ocurre un «proceso físico increíble», durante el cual también aumenta la hormona del crecimiento para restaurar la masa muscular y una disminución gradual de la presión arterial que permite que el corazón y los vasos sanguíneos descansen.
