La desconfianza en el sistema de partidos, las propuestas electorales y la falta de competitividad electoral provocaron el fenómeno en 2020 y 2024
El informe del Centro de Asesoría y Promoción Electoral (Capel), sobre el alto nivel de abstención que se registró en las elecciones de 2020 y 2024, concluyó que la baja competitividad entre el oficialista Partido Revolucionario Moderno (PRM) y la oposición específicamente la Fuerza del Pueblo (FP), desmotivó la asistencia a las urnas del voto opositor. Igualmente, la falta de confianza en el sistema político induce la abstención.
“Desde esta perspectiva, la abstención electoral en República Dominicana no puede interpretarse únicamente como un déficit de participación ciudadana, por el contrario, la abstención electoral constituye una forma de comunicación política negativa, mediante la cual distintos sectores sociales expresan desencanto, cansancio, rechazo ético o distancia frente a un sistema que no logra generar confianza ni sentido de pertenencia. Comprender estas experiencias resulta fundamental para desplazar el foco desde la supuesta apatía ciudadana hacia las condiciones estructurales, institucionales y simbólicas que producen el retiro del voto”, reflexiona la investigación.
El dato más dramático del informe es el fenómeno del desapego puede generar revueltas ciudadanas, aunque no de manera inmediata. “Este desapego, no necesariamente genera revueltas inmediatas, pero sí muestra una preocupante falta de “músculo electoral” para legitimar transformaciones profundas. La lección de 2020 fue clara: el sistema de partidos dominicano no colapsó, pero su “estabilizador” histórico –la alta participación– se dañó, dejando al descubierto un electorado que, ante la crisis de los partidos políticos, optó por el silencio de las urnas vacías”, apunta.
La investigación también señala que, en las elecciones del 2020, no solo se produjo un quiebre político en el país, sino que desmotivó la participación electoral.
“El resultado de 2020 no fue solo un cambio de gobierno, sino que abrió paso a un escenario de menor competitividad electoral. El sistema pasó de un modelo de bipartidismo fuerte a uno de partido dominante con oposición fragmentada. El PRM se convirtió en el eje del poder pero operando en un escenario donde casi la mitad de la población se siente ajena al proceso electoral”, subraya el informe presentado ayer en la sede de la Junta Central Electoral (JCE).
“Las elecciones de 2024 despejaron la incógnita sobre si la baja participación de 2020 era un fenómeno puramente coyuntural vinculado a la salud pública. Sin pandemia, la abstención no solo no regresó a los niveles históricos del 30%, sino que aumentó ligeramente hasta situarse en un 45,6% a nivel presidencial. Este comportamiento refleja lo que se denomina “desapego político”, comenta
La investigación también señala que, en las elecciones del 2020, no solo se produjo un quiebre político en el país, sino que desmotivó la participación electoral.
“El resultado de 2020 no fue solo un cambio de gobierno, sino que abrió paso a un escenario de menor competitividad electoral. El sistema pasó de un modelo de bipartidismo fuerte a uno de partido dominante con oposición fragmentada. El PRM se convirtió en el eje del poder pero operando en un escenario donde casi la mitad de la población se siente ajena al proceso electoral”, subraya.
Argumenta que el quiebre de 2020 pudo ser el resultado de diferentes factores: la desconfianza institucional sembrada en febrero con la suspensión de las elecciones, la división del partido hegemónico y el factor de salud pública coincidieron para reducir la participación a niveles nunca vistos en la era democrática. Sin embargo, el análisis de los datos de 2024 confirma una tendencia hacia la baja competitividad. “El partido en el poder (PRM) obtiene porcentajes muy superiores a la oposición (57,4% frente al 28,9% del partido Fuerza del Pueblo), lo que parece desmotivar la asistencia a las urnas de los votantes no oficialistas”, señala el informe.
El estudio sugiere que el desafío para para reducir la abstención no reside en la limpieza de las elecciones –área en la que el país es líder regional– sino en elevar la calidad de la cultura política y asegurar que la profundización institucional se traduzca en mejoras tangibles en el bienestar básico y la seguridad jurídica del ciudadano común.
El informe fue presentado ayer en el auditorio de la JCE y fue encabezada por su presidente, Román Jáquez y los titulares Dolores Fernández, Samir Chami Isa, Hirayda Fernández y Rafael Vallejo. El equipo del IIDH-CAPEL lo encabezó el director ejecutivo, José Thompson.
La sofisticación de la élite política
Según el estudio, la República Dominicana supera en la calidad de su discurso y razonamiento político a potencias democráticas históricas como el Reino Unido, Francia, Canadá y los Estados Unidos.
“Este indicador evalúa si las decisiones políticas están motivadas por el interés del bien común y si existe un respeto genuino por el pluralismo y los argumentos de la oposición. El hecho de que el liderazgo político dominicano esté justificando sus posiciones bajo criterios de racionalidad pública sugiere una sofisticación en la élite política que es inusual en contextos de economías en desarrollo. Esta sofisticación deliberativa es un activo estratégico que permite al país gestionar conflictos sociales mediante el diálogo, blindando la estabilidad necesaria para el crecimiento económico y la paz social”, comenta el informe.
Sobre el valor de la investigación, en su intervención, el presidente de la JCE resaltó que cuando una persona decide no acudir a las urnas, esa ausencia queda registrada en las estadísticas, pero no es solo un espacio en blanco, ya que detrás hay razones, circunstancias y percepciones que la sociedad debe escuchar. “Hoy hacemos un llamado a no ignorar las preguntas que este estudio nos plantea. No dejemos que sus resultados se queden únicamente en estas páginas o en un acto de presentación”, dijo. Instó en que comprender la abstención exige ir más allá de los números y entender a la ciudadanía.
